Si bien la organización política de Francia osciló entre
república,
imperio y
monarquía constitucional durante 71 años después de que la
Primera República cayera tras el
golpe de Estado de Napoleón Bonaparte, lo cierto es que la revolución marcó el final definitivo del
absolutismo, y dio a luz a un nuevo régimen donde la
burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país. La revolución socavó las bases del sistema monárquico como tal, más allá de sus estertores, en la medida en que lo derrocó con un discurso capaz de volverlo ilegítimo.
ANTECEDENTES
CAUSAS
En términos generales fueron varios los factores que influyeron en la Revolución: un régimen monárquico que sucumbiría ante su propia rigidez en el contexto de un mundo cambiante; el surgimiento de una clase
burguesa que nació siglos atrás y que había alcanzado un gran poder en el terreno económico y que ahora empezaba a propugnar el político; el descontento de las clases populares; la expansión de las nuevas ideas ilustradas; la crisis económica que imperó en Francia tras las malas cosechas agrícolas y los graves problemas hacendísticos causados por el apoyo militar a la
Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Esta intervención militar se convertiría en arma de doble filo, pues, pese a ganar Francia la guerra contra Gran Bretaña y resarcirse así de la anterior derrota en la
Guerra de los Siete Años, la hacienda quedó en bancarrota y con una importante deuda externa. Los problemas fiscales de la monarquía, junto al ejemplo de
democracia del
nuevo Estado emancipado precipitaron los acontecimientos.
Desde el punto de vista político, fueron fundamentales ideas tales como las expuestas por
Voltaire,
Rousseau o
Montesquieu (como por ejemplo, los conceptos de
libertad política, de
fraternidad y de
igualdad, o de rechazo a una sociedad dividida, o las nuevas teorías políticas sobre la
separación de poderes del
Estado). Todo ello fue rompiendo el prestigio de las instituciones del Antiguo Régimen, ayudando a su desplome.
Desde el punto de vista
económico, la inmanejable deuda del Estado fue exacerbada por un sistema de extrema desigualdad social y de altos impuestos que los
estamentos privilegiados,
nobleza y
clero no tenían obligación de pagar, pero que sí oprimía al resto de la sociedad. Hubo un aumento de los gastos del Estado simultáneo a un descenso de la producción agraria de terratenientes y campesinos, lo que produjo una grave escasez de alimentos en los meses precedentes a la Revolución. Las tensiones, tanto sociales como políticas, mucho tiempo contenidas, se desataron en una gran crisis económica a consecuencia de los dos hechos puntuales señalados: la colaboración interesada de Francia con la causa de la independencia estadounidense (que ocasionó un gigantesco
déficit fiscal) y el aumento de los precios agrícolas.
El conjunto de la población mostraba un resentimiento generalizado dirigido hacia los privilegios de los nobles y del alto clero, que mantenían su dominio sobre la vida pública impidiendo que accediera a ella una pujante clase profesional y comerciante. El ejemplo del proceso revolucionario estadounidense abrió los horizontes de cambio político entre otros.
MI OPINION ES:
Fue muy favorable porque con ella nacieron nuevos pensamientos necesarios para poder evolucionar como mundo. Antes de ella, Europa y particularmente, Francia vivía en la monarquía absoluta, en la que los reyes arbitrariamente decidían lo que se les antojaba sin considerar al pueblo y muchas veces vulnerándolo. Con la revolución, nace el pensamiento ilustrado-liberal y la idea de cambiar dicha situación injusta para así terminar con el abuso de los monarcas hacia el pueblo y para que este último pueda tener más participación, más derechos y libertades. La Revolución Francesa es fuente de inspiración para que los países que aún no se independizaban lo hicieran, considerando los pensamientos que emanaban de la Revolución, que propugnaba como valor principal el de la libertad del individuo.